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Ficha técnica

Dirección:
SANTIAGO TABERNERO
Guion:
SANTIAGO TABERNERO y EDUARDO NORIEGA
basado en el librodel mismo nombre de
CLARA SÁNCHEZ
Productor: GERARDO HERRERO
Director de fotografía: Pablo Rosso
Música: Joan Valent
Canciones: Russian Red
Montaje: Mapa Pastor
Figurinista: Elena Lorenzo
Directora de Arte: Laia Colet
Sonido: Eduardo Esquide
Director de Producción: Josean Gómez
Productores Ejecutivos: Mariela Besuievsky y Javier López Blanco
Producción: ESPAÑA, 2013
Distribución internacional: LATIDO
Fecha de estreno: 24 ENERO 2014
Duración: 101 m.

Ficha artística

Marta Etura, JULIA


Eduardo Noriega, FÉLIX


Alfonso Bassave, MARCUS


Irene Escolar, SANDRA


Jack Taylor, ABEL


Pepa Charro, ENFERMERA


Gloria Muñoz, LUISA / POLICÍA


Jaime Chávarri, DOCTOR ROMANO


Silvia Tortosa, SASHA CORTÉS


Lourdes Hernández, LA CANTANTE

Más información
A continuación te ofrecemos algunos enlaces que puedes consultar sobre esta película:


  • Vídeo 01:06 m
  • Vídeo 01:31 m
  • Vídeo 00:42 m
  • Clara Sánchez: entrevista con
  • ANIKA ENTRE LIBROS: Entrevista con Clara Sánchez
  • SEMINCI
  • FOTOGRAMAS
  • CINEDOR
  • FILMIN
  • elmulticine
  • elblogdecineespañol
  • Comentarios:
    Fernando Moreno Muguruza

    Para enviar tus sugerencias escribe a fernando.moreno@colegioapostol.com.



    PRESENTIMIENTOS

    COMENTARIO PERSONAL




    Tuve la suerte de ver “Presentimientos”, en un pase privado, acompañado de parte importante del equipo. Me pareció una película muy especial, y quiero escribir un comentario sobre ella, aun antes de que se haya estrenado oficialmente. Ya ha visitado la SEMINCI de Valladolid y el ACTUAL de Logroño. Y ya se han escrito algunas críticas, como siempre, en diversas direcciones.

    Pienso que los ‘críticos’ de cine no suelen ser buenos acompañantes para una visión enriquecedora. Unos, casi siempre desde fobias al director, o ideologías predeterminantes, sólo se fijan en los aspectos técnicos o visuales negativos, para hacer imposible al espectador disfrutar de los aspectos positivos que pudiera encontrar en el film. Y otros, que suelen llamarse amigos, y por muy diversas razones, ponen un manto de purpurina y rosa, para demostrar su afinidad con el director o el tipo de película.

    Echo de menos, y humildemente eso intento, comentarios que ayuden a profundizar, a enriquecer, a posibilitar la visión de futuros espectadores, para que puedan sacar sus propias conclusiones, más profundas y consistentes, que si no hubieran leído nada sobre lo que van a ver.

    “Presentimientos” está basada en la novela del mismo nombre de Clara Sánchez, nuestra reciente Premio Planeta con su obra “El cielo ha vuelto”. El “Presentimientos” de Clara Sánchez, editado en ‘Punto de Lectura’ en 2009, es un diario íntimo de una pareja en crisis, capítulos intermitentes de uno y otra, que describe profunda y lúcidamente el mundo interior de Félix y Julia.

    Como decía la contraportada, te encuentras atrapado por la lectura de una novela diferente y honda, femenina y universal: “¿Nunca te has despertado con la sensación de seguir dentro de un sueño? Tras un accidente, Julia queda suspendida entre el sueño y la realidad, y sólo su instinto de supervivencia podrá guiarla hasta reencontrarse con las personas que quiere. En Presentimientos, Clara Sánchez narra la envolvente y misteriosa historia de una mujer atrapada en un escenario irreal, pero extrañamente familiar, por el que deambula en busca de una salida. Una novela lúcida, un viaje lleno de humor y aventuras en el límite de lo desconocido, capaz de llevar al lector, de la sorpresa a la reflexión más profunda, una combinación perfecta de realidad y fantasía.”

    Clara Sánchez (Guadalajara 1955) escribe como los ángeles, con la artesanía de una docente universitaria en Filología Hispánica, y con la fuerza de su carácter potente y contenido, cercano y poderoso, detallista y grande: su literatura -¡como su persona!- nos atrapa, nos entretiene y no nos podemos soltar. Me permito citar algunas frases de entrevistas suyas, que nos pueden iluminar, tanto sobre la novela como la película: “Mi novela se basa en la fuerte sensación que siempre he tenido de que la vida funciona con unas leyes que no entiendo, de que todo es una farsa, y que hay gato encerrado, y creo que parte de la explicación se puede encontrar en ese mundo paralelo de los sueños en que nos pasamos gran parte de nuestra vida, y que no es mucho más absurdo que el real. Julia, la protagonista, vive una auténtica aventura de supervivencia, amorosa y de huida en sus ensoñaciones, que siente como completamente real, no como algo surrealista, y lo hace en una selva de apartamentos de veraneo, supermercados y sucursales bancarias. Es una heroína de nuestros días. (…) ‘El amor es una pasión que cuanto más se la alimenta más fieramente en nuestro pecho arde’, dice Lucrecio, y creo que es uno de los recursos de nuestra especie para sobrevivir, para reproducirnos y para arrancar atractivos a la vida. De una manera o de otra, no podemos prescindir de él.”

    Y finalmente: “¿Estás de acuerdo también con el personaje de Félix, el marido, cuando afirma: ‘No sólo es un misterio [en la vida] lo que no se entiende; sino también lo que se entiende perfectamente?’ -Lo suscribo, porque, de lo que creemos que entendemos, ¿qué comprendemos realmente?”

    Después de que leí la novela y supe que se pretendía llevar al cine, me quedé perplejo, preguntándome cómo se podría realizar tamaña aventura. Me parecía como querer sacar a plena luz y con el acompañamiento de una típiva banda de música de una antigua procesión de pueblo, los rincones de una habitación oscura, con mil tenues matices, bañados por un suave y melodioso cuarteto de cuerda, donde reposa desde siempre ‘La bella durmiente’.

    Pues, contra todo pronóstico, Santiago Tabernero (Logroño 1961), con la impagable colaboración de Eduardo Noriega en el guión, ha logrado una película especial. Más lúcida, compleja y profunda que su “Vida y color” de 2005. No es una película típica, al uso. El mismo Tabernero declaraba en una entrevista: “Si alguien espera una vuelta a los mundos fabulescos de la infancia evocada en “Vida y color”, desde luego se sorprenderá. “Presentimientos” cuenta una historia contemporánea, un thriller romántico sobre el amor en pareja, con una compleja estructura de relatos en paralelo y flash-backs, donde lo real y lo soñado se funden. Pero, a poco que el espectador indague, me gustaría pensar que va a reconocer la misma mano en el guiso. Al fin y al cabo, “Presentimientos” también tiene algo de fábula iniciática para sus personajes.”

    Como indicaba antes, para algún crítico es una historia sentimentaloide y con un ‘happy end’ forzado. Sin embargo, creo que es una obra, desde luego llena de inspiración y profundidad, que puede servir al espectador, para pasar un buen rato, de bellas y logradas imágenes, de agradable y sugerente música, y, sobre todo, para una honda reflexión sobre los seres humanos, los sentimientos, la pareja, y todas las vicisitudes del amor.

    No sé si es demasiado atrevido por mi parte revelar que, al acabar su primera visión de la película, Clara le dio un gran abrazo a Santiago, confesándole que la película había agrandado la novela. Pero, aunque fuere indiscreto, es un gran símbolo -al tiempo que de su categoría humana- del reconocimiento de la autora al trabajo del director.

    En la novela estaban ya claramente diseñados los entresijos del alma humana, de las complejas sensaciones que toda relación provoca, de la dificultad del ser humano para conocer y manejar el complicado mundo de los sentimientos y los afectos.

    ¿Qué es el amor? ¿Cuándo se da? ¿En qué consiste? ¿Cuándo se acaba? ¿Se puede hacer revivir? A este propósito decía también el director: Me gustó la novela porque habla de un tema trascendental: el amor en pareja después del amor, cuando las rutinas de lo cotidiano se imponen a la pasión del flechazo y llega el primer bebé, y la casa se llena de pañales. Y lo hace desde una trama de thriller romántico lleno de suspense, trampantojos y revelaciones. Pensé que, si nos salía bien, el espectador podría reconocerse en los personajes, chequear con ellos su propia experiencia de pareja y, al mismo tiempo, pasar un rato muy entretenido. ¿Qué más se puede pedir?"

    Previamente, me gustaría hacer un paréntesis, un tanto diletante, sobre los ‘presentimientos’. ¿Por qué Clara Sánchez puso ese título a su novela? Y por qué Santiago Tabernero lo ha mantenido, cuando estuvo muy tentado de cambiarlo.

    “Se llama presentimiento a cierto movimiento interior que hace entrever y presagiar lo que ha de acontecer. Es el sentimiento o la aprehensión sentimental o afectiva de algún acontecimiento futuro. Se puede llamar también premonición, palabra que se toma como sinónimo de presentimiento, si bien por su etimología éste connota principalmente el aspecto afectivo del fenómeno. Y es que los presentimientos, verdaderos o aparentes, van siempre acompañados de cierto matiz afectivo que los emparenta íntimamente con el sentimiento. En cuanto a la realidad o existencia de los presentimientos, hay que afirmar que estos fenómenos son sumamente frecuentes y tienen la particularidad de que, mientras los que se verifican, tal vez casualmente, quedan indeleblemente impresos en la memoria, en cambio los que no se realizan son relegados al olvido. Por eso es sumamente difícil, si no imposible, aplicar los métodos estadísticos al estudio de la frecuencia de estos casos.”

    En una primera lectura, ‘presentimiento’ es la vida oscura y perdida del sueño de Julia, buscando de mil modos y maneras, por mil caminos reales y ficticios, pasados y futuros, el regreso a la realidad. Pero creo que no es sólo eso.

    Personalmente, me atrevo a afirmar que, tanto en la novela como en la película, ‘pre-sentimientos’ nos obliga a reflexionar sobre lo que hay detrás de los sentimientos. Debajo, encima, antes, después, al lado. El amor, como toda la vida humana, es un conjunto complejo de sentimientos complicados, que son los que suelen generar la mayoría de los comportamientos, actitudes y valoraciones personales. Y todo lo que los envuelve está determinando el camino, voluntario o predeterminado, en una dirección u otra, de cada uno de nosotros.

    “Presentimientos” nos ayuda a reflexionar sobre nuestras vidas, nuestros actos, nuestras decisiones, y, en definitiva, sobre nuestra felicidad: ¿dónde, cómo, con quién, en quién o en qué la buscamos?

    Ése es el gran valor vital de nuestra historia: y la concreción y puesta en escena de la película. Iluminados y arropados por la sobria y lúcida fotografía del inquieto y profundo, artista y artesano Pablo Rosso, se nos invita a viajar con los protagonistas por sus mundos más recónditos. Se nos propone participar interiormente de la larga aventura, que van recorriendo Félix y Julia, desde que se conocieron y enamoraron, hasta que vuelven con Tito, dejando atrás las incontables e inencontrables urbanizaciones 'Santa Pola', el inesperado Hospital y “La Felicidad”.

    ¿Dejan la felicidad, la buscaban realmente, la tenían, la perdieron, . . . la han reencontrado? El sutil hilo conductor del travieso anillo, objetivación brillante de las mismas vicisitudes y peripecias de la pareja, nos hace viajar por una larga y complicada historia de deseos y límites, de logros y desencuentros, de trampas y descubrimientos.

    Hoy todo el mundo declara querer y buscar la felicidad, pero muy poca gente es la que pone realmente los medios para alcanzarla. Muchos, incluso, se evaden argumentando que no se sabe verdaderamente lo que es ni en qué consiste. Decía Kalil Jibran: “Sólo se desea lo que se teme, y realmente se teme lo que se desea”. En verdad, lo simboliza el título del libro de Erick Fromm, “El miedo a la libertad”. Un hermano mío, decía muy de niño: “Mamá, yo no quiero ir al cielo: ¡porque tan alto, y sin barandilla!” Si a alguien le ofreces aprender a volar, te dirá que no, porque se puede caer. ¡Pero es que ‘volar’ significa ‘no caer’! Pues no: efectivamente, se tiene miedo a la libertad, al amor, a la felicidad, a la libertad.

    Es muy sugerente y de múltiples significados el letrero luminoso de la discoteca “La Felicidad”, a la que el personaje de Julia llega, perdida, en busca de un teléfono para llamar a Félix, que parpadea obsesiva y constantemente. Lugar de ensueño y realización, de búsqueda, de deseo, de venganza, de suaves canciones como la dulce "Bámbola" rosa, de pasión de redención, que acaba en el humo negro y redentor.

    El accidente que sufre Julia no es sólo un detalle argumental. Puede sugerirnos y poder reconocer tantos y tantos momentos en que perdemos el rumbo, dejamos de ver claro, nos sentimos perdidos, desorientados, y volvemos literalmente locos a los que tenemos alrededor. ¡Cuánto podríamos contar de esos momentos y situaciones los que hemos viajado por los vericuetos del amor, del enamoramiento, de la pasión, de cualquier sentimiento! Incluso, ¡cuántos presentimientos hemos reconocido dentro de esos momentos y situaciones! Algunos nos han hecho avanzar hacia la luz -o el olfato-, otros nos han hundido más en nuestra consciente o involuntaria oscuridad.

    El supermercado también me parece de un simbolismo muy plural. La carencia desesperada, la abundancia superflua, el deseo incontenible, la frustración insufrible, el robo atractivo, la vergüenza total y pasajera, las cámaras reveladoras y engañadoras, los vigilantes cómplices.

    Y, por fin, el coche, en los diversos y preciosos planos. Expresión del movimiento estancado de la vida de Julia: utilidad y vacío, necesidad y referencia, seguridad y susto, tienda de campaña y moneda de cambio. Escena por escena, plano por plano, la película de Santiago Tabernero nos da pie para sugerencias y reflexiones, divagaciones y asombros sin fin. Pasemos ya a las personas.

    El curioso e intrigante matrimonio inglés parece hablarnos sólo del sueño de Julia, pero también aparece en momentos de la realidad, que dan a aquel algo de su misma esencia: pesadilla agobiante, sonrisa acogedora e inquietante, ironía inoportuna, pista que despista.

    Y el personaje doble de la madre-policía, fría y distante, autoridad y exigencia, realismo pesimista, que nos deja sin saber quién es quién, quién hace de quién, qué buscamos y que nos dan las personas del entorno más cercano e influyente: "Los hombres siempre abandonan a las mujeres, señora.".

    El doctor Romano da a Félix varias claves de que nuestra vida no la mueve lo que vemos, sabemos o queremos, sino los valores y actitudes profundas, las bases inconscientes de nuestra personalidad. Y el enigmático pero cercano Abel le dice, junto a un prohibido whisky, la frase de Balzac, que le sirve de catalizador: “Si tú cambias, todo cambia.” A veces, las personas que peor nos caen a primera vista, y más rechazamos, acaban siendo nuestra mayor fuente de ayuda.

    Y es que toda la película -como la novela de Clara- es un aparente juego al escondite, tras el que realmente se esconden los diversos planos de un mundo emocional tan rico y ambiguo. Porque una gran pregunta, que a mi juicio no tiene respuesta, es delimitar qué tiene cada uno de protagonista y de antagonista. Como en la pareja, en cualquier relación, ¿puede decirse quién es el protagonista? Y otra reflexión está servida: Julia, como mujer, protagoniza y se mueve con soltura por un mundo interior, lleno de altos y bajos, subidas y bajadas. Félix espera, observa, no entiende, actúa, organiza. ¡Qué distinto habría sido el cambio de la pareja: Félix dentro y Julia fuera! No sólo hubiera sido distinto, sino que ni siquiera hubiera sido posible. Sobre todo, no me parece imaginable Félix protagonizando ese caminar por la realísima ficción, en búsqueda de la deseada realidad. Ni imagino a Julia, quieta, sentada, sin saber qué hacer; o dejando a Tito al primer joven guapo que se encontrara en la playa.

    La interpretación de Marta y Eduardo agranda y llena de sentidos este universo afectivo y vital. Etura es la compleja integración de intuición y constancia, convicción y fragilidad. Noriega muestra y mantiene una línea menos ondulante, entre una sobriedad indecisa y una desorientación total, mezcla de ironía y debilidad. Y, curiosamente, ambos actores hacen un papel que contrasta un tanto con su vida privada y real: Marta es la dulzura personificada, y Eduardo -el guionista y amigo- acompaña la jugada con paso firme.

    No se quedan atrás, aunque desde diferentes posiciones, los personajes y los actores de cada uno de sus ‘antagonistas’. Marcus aporta realismo, garra, pasión, exceso, a la aparente simplicidad de Marta. Alfonso Bassave, aun desde una grande y tierna sensibilidad, le pone un rostro totalmente creíble a todo lo atractivo y odioso de su personaje.

    Y Sandra juega un papel, también vital, en la trayectoria de un Félix, que parece querer perder el rumbo y la figura. La deliciosa Irene sabe parar, entre sonrisa y firmeza, el impulso irrefrenable de fuerza de Eduardo.

    Hay quien puede pensar, incluso hubiera deseado, la preeminencia dominante de Marcus y la complacencia previsible de Sandra. La película hubiera sido otra muy distinta, más al uso: morbosas escenas de cama de un caprichoso Félix con la juguetona y preciosa Sandra, Julia abandonando al aburrido Félix, entregada en los imantados brazos de Marcus. No hubiéramos podido llegar a un final tan abierto, tan esperanzador, tan aceptador y consciente de los límites.

    “¿Nos volvemos a enamorar?”, dice Félix a Julia en el primer flash-back. La pregunta sigue abierta para ellos y para nosotros. ¿Las relaciones afectivas tienen que ser lineales, fatales, determinadas y determinantes? ¿Tenemos que caminar ‘con el rebaño’, por donde nos marquen los convencionalismos al uso? “Presentimientos” nos puede ayudar a que -como en el mayo francés- ‘seamos realistas y busquemos lo imposible’. ‘Hoy es mañana todavía’. Y, como formulara el gran Shakespeare, “Hoy es el primer día del resto de tu vida.”

    Novela y película que pueden pasar inadvertidas al gran público, que pueden mirarse desde diversos ángulos, críticas y criterios, pero que seguro que no deja indiferente a todo aquel que, desde la edad, mentalidad, cultura o ideología diversas, busca, quiere aprender, reflexionar, vivir de manera mínimamente humana, coherente y consciente.

    F.M.M.



    "Sabéis que se dijo: 'Amarás al prójimo, como a ti mismo'.
    Pero yo te advierto de que sólo puedes amar, como tú te amas a ti."




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