GALICIACITY. Indice de recursos gallegos en Internet

Ficha técnica

Dirección:
WOODY ALLEN.
Guión:
WOODY ALLEN.
Producción:
JEAN DOUMANIAN.
Montaje:
SUSAN E.MORSE, A.C.E
Fotografía:
CARLO DiPALMA, A.I.C.
Título original:
DECONSTRUCTING HARRY
Distribucción:
LAUREN FILMS
Duración:
95 minutos.

Ficha artística

Doris, CAROLINE AARON;
Harry Block, WOODY ALLEN;
Joan, KIRSTIE ALLEY;
Max, HY ANZELL;
Profesor Aranha, RAY ARANLIA;
Rosalee, ANNETTE ARNOLD;
Richard, BOB BALABAN;
Hija de Beth Kramer, AMANDA BARUDIN;
Actriz, JUDY BAUERLEIN;
Ken, RICHARD BENJAMIN;
Sra. Paley, SCOTTY BLOCH;
Burt, ERIC BOGOSIAN;
Profesor Clark, PHILIP BOSCO;
Larry, BILLY CRYSTAL;
Lucy, JUDY DAVIS;
Beth Kramer, MARIEL HEMINGWAY;
Jane, AMY IRVING;
Grace, JULIE KAVNER;
Hilly, ERIC LLOYD;
Leslie, JULIA LOUIS-DREYFUS;
Harvey Stern, TOBEY MAGUIRE;
Helen, DEMI MOORE;
Padre de Harry, GENE SAKS;
Fay, ELISABETH SHUE;
Paul Epstein, STANLEY TUCCI;
Mel, ROBIN WILLIAMS.

Más información
A continuación te ofrecemos algunos enlaces que puedes consultar sobre esta película:
  • crítica de 'Lauren films'
  • Crítica de Eduardo Sotomayor
  • crítica de 'Vigonet'
  • Comentarios

    Fernando Moreno Muguruza.
    Para enviarme tus comentarios escríbeme a fermomugu@telefonica.net.

    DESMONTANDO A HARRY
    Nominada para el OSCAR al MEJOR GUIÓN ORIGINAL

    COMENTARIO CRÍTICO
    En Vigonet se puede leer: "La última película del genio neoyorkino es un pretexto para reflexionar sobre su propia vida y obra, como ya haría en Recuerdos, pero con más cosas que decir, más madurez y más espíritu autocrítico. La carga conceptual de la película y las referencias a la propia obra (que harán las delicias de los cinéfilos woodyadictos) se relatan con una narrativa tan libre y distendida que la reflexión más sesuda se convierte con una facilidad pasmosa en una comedia delirante. Imprescindible." A este hilo, me gustaría hacer algunas reflexiones.

    Quiero confesar, en primer lugar, que soy 'cinéfilo woodyadicto'. Me gusta el cine, 'séptimo arte', como caleisdoscopio favorecedor de una visión enriquecedora de la vida. Decía Tony de Mello: "La vida es lo que te pasa, mientras estás distraído con otras cosas". A los seres humanos cualquier cosa debería sernos útil -más el arte, todo arte, el buen arte-, para enseñarnos a ver la Vida, que nos está pasando continuamente, a borbotones, dentro y fuera. El cine -el cine de autor, el cine de tesis, el buen cine-, además de entretenimiento, puede ayudarnos a vivir más y mejor.

    Woody Allen es de esos directores que puede ayudar -a mí me ayuda, como Buñuel o Bergman-. A primera vista es monotemático, unipersonal y unidireccional. Nueva York -Manhattan-, la literatura, el sexo. No disimula su enamoramiento por su barrio, su oficio y su personilla. No disimula su narcisismo ni su 'obsexión'. En Desmontando a Harry no sólo no los disimula, sino que los pone de cebo. Escandaloso y esperpéntico, para muchos.

    Confieso que hubo momentos de la proyección que pensaba: "¡Por favor, Woody, no te pases! Que me gusta mucho lo que haces; que lo cuentas muy bien; pero que mucha gente te va criticar y no te va a hacer caso." Y pensaba en muchos amigos míos que se saldrían horrorizados de la sala. Su decálogo vital -"nihilismo, cinismo, sarcasmo, orgasmo"- es de un realismo escandalizante -"Amor y Humor", suelo formularlo yo-.

    De principio a fin es un alarde de 'cine'. A pesar de un guión 'teatral', recargado, en el que se 'dice demasiado'. Pero se dice mucho más -todavía, como todo buen cine- que lo que se verbaliza. El modo de contarlo está muy logrado: va y vuelve, hace reír y pensar. Casi no te das cuenta de lo que estás pensando. La música acompaña magistralmente. El tempo es trepidante. Puede ser significativa la primera escena: la llegada en taxi de la mujer 'suicida-asesina', traicionada y trastornada -amarillo, vivo y repetitivo- a la oscuridad de la noche de la casa del escritor -irónico, temeroso y solo-. Imágenes, desconcertantes a primera vista, que dan pistas paradigmáticas para una comprensión más plena de lo que vendrá después. Y no menos significativa es la escena 'dantesca' del infierno, donde se reconoce que el ideal deseado no es ir 'al cielo', sino 'a un chino' -antes se había dicho que lo que hoy se desea oír no es 'te quiero', sino 'el tumor es benigno'-.

    Escribe Ramón F. Reboiras en el número de febrero de Cinemanía: "Harry Block, el último heterónomo, es la encarnación de una ambición de su creador: Allen es más ficticio que sus personajes, Allen sólo existe a través de sus encarnaciones en la pantalla. ... Desmontando a Harry alude, desde su propio título original, Deconstructing Harry, a lo que, en lingüística y psicoanálisis, ha dado lugar a la 'deconstruccion'. La cuestión, a grandes rasgos, consiste en descomponer las piezas de un puzzle, para una mejor comprensión de las partes y correspondencias que componen el conjunto." Quiero pensar que Harry es una crítica, destructiva y demoledora, jocosa y lúdica, no sólo de sí mismo, sino del tipo de hombre que, tristemente, se está poniendo de moda.

    Es posible que mucha gente se quiera quedar en criticar a Woody a través de Harry. Es normal que nos podamos quedar con lo divertido o escandaloso. Pero ver sólo lo superficial es vivir a medias: quedarse con la capa externa de las cosas, de la vida, de las personas. Me gustaría invitar a todos los que la vean a la autocrítica: a revisar su vida a través de la de Harry. Reconozco que soy optimista y me gusta vivir ilusionado. Me gusta dar 'pistas para despistar', para 'reconstruir'.

    En el film se de un repaso muy interesante a la vida, la muerte, la religión, el fanatismo, la salud, las instituciones, los hombres, las mujeres, el sexo, el placer, el amor, la vida en común, el arte, la literatura, la realidad, la ficción, las personas y los personajes -me quedo, como muestra significativa, con lo que dice Harry a su hijo: "Dios no sé si existe; las mujeres existen y no en un cielo allá lejos, sino aquí a la vista"-. Quizá demasiadas cosas, decíamos. Pero, aunque lo diga Woody Allen, aunque no estemos de acuerdo en todo, podemos sacar conclusiones 'reconstructivas' para nuestra vida.

    Una cinéfila amiga, en un E-mail reflexivo-profundo, me decía sobre el protagonista: "Confunde de continuo el buscarse a sí mismo y el muro que está siempre levantándose; no se sabe si quiere querer, que le quieran o poder quererse; su válbula de escape es el placer, cayendo lógicamente en su propia trampa y, lejos de ver su insatisfacción, se intenta justificar a sí mismo, creyéndose que eso es la vida y nada más, como si no fueran con él las heridas abiertas de 'sus mujeres'. Carente de sensibilidad ante la vida, se mueve en lo esperpéntico: es hábil en la práctica de 'usar y tirar', su propio ombligo es la ley; utiliza a los demás, aparentando ser amigo para conseguir su propósito: ser acompañado, para huir de su agobiante soledad, que es donde realmente le duele. Va 'de libre' porque le resulta muy cómodo vivir así; pero, cuando su joven amiga le dice que se casa, la cárcel existencial en que se encuentra le pasa factura: los símbolos del infierno, brillantemente presentados, le van haciendo caer en la cuenta de la futilidad de su vida. En realidad, a nada da importancia y ese es su mayor dolor: firmado y sellado con el aplauso de sus creaciones que, lejos de provocarle entusiasmo, le hacen dibujar una sonrisa agria. Y pueden provocar, tal vez, en el espectador, la pregunta: ¿somos nosotros los que elegimos nuestra vida?, ¿'somos' lo que 'hacemos'?"

    Al salir de ver a Harry, sugería yo la siguiente reflexión: sea ésta o no la intención de Woody, sea cual haya sido su vida privada, me puede ayudar la caricatura de ser humano que me pinta. Este adolescente afectivo, inmaduro y necesitado, inseguro y egoísta, incapaz de amar otra cosa que a sí mismo, que tiene a la mujer como objeto de uso externo ¿puede ser el 'tipo' de hombre américano -'the american way of life'- que, poco a poco, se va extendiendo y conquistando, cual plaga exterminadora? ¿Clinton o la Coca-cola están imponiéndose en todo nuestro pícaro mundo como ideal a imitar y a disfrutar -¡por mucho que juzguemos, hablemos, critiquemos y prediquemos!-?

    Woddy confiesa en una entrevista: "En las películas salgo casi siempre nervioso, histérico, incompetente y neurótico. En la vida real sólo padezco alguno de estos defectos." Y Harry dice en el film: "Cada uno es responsable del modo en que distorsiona su vida. El fin es conocerte, conocer y aceptar tus propias limitaciones." Quiero pensar que, con Desmontando a Harry, Woody nos quiere hacer pensar: 'Yo soy consciente de que soy así; aunque el 95 % de los hombres que conozco son como yo, pero no se quieren enterar: ¿estás tú en ese número?; ¿quieres 'vivir', o te contentas con 'vegetar'?'

    Decimos que queremos ser felices, libres, amar y ser amados, ¿nos lo creemos? ¿de verdad lo queremos? ¿No somos unos pequeños y tristes narcisistas que preferimos 'lo malo conocido a lo bueno por conocer', y seguimos 'a nuestro rollo', pensando que 'la culpa la tienen los demás, porque no satisfacen nuestros caprichos'?

    F.M.M.

    El arte de dirigir consiste en saber cuando hay que abandonar la batuta para no molestar a la orquesta
    (H. von Karajan)

    Botón Galiciacity
    Espacio creado y actualizado desde Vigo por los miembros de Galiciacity.
    Para cualquier consulta diríjanse a webmaster@galiciacity.com
    Para volver a la página principal de 'Butaca Crítica'