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BUTACA CRÍTICA

FORREST GUMP

Robert Zemeckis, USA, 1994





"Mi mamá decía: 'La vida es como una caja de bombones: nunca sabes lo que te va a tocar' ", dice Forrest al principio; y es para muchos el lema de la película. Sin embargo, la clave de la gran fábula que es Forrest Gump puede estar en la frase que le dice su madre, poco antes de morir: "Cada uno crea su propio destino: aprovecha lo que Dios te ha dado. Haz todo, lo mejor posible. Si Dios hubiera querido que fuéramos iguales, nos habría puesto a todos aparatos en las piernas." Y lo que le dice muy pronto: "Tú no eres diferente de nadie. - Y mamá, ¿qué es lo normal?" Realmente, ¿sabemos qué es lo normal, quién es normal?

Robert Zemeckis, que hasta entonces no había hecho más que obras de pura ficción -como la entretenida y fantástica ¿Quién engañó a Roger Rabbit?-, elabora una entretenida historia, donde un 'retrasado' es redimido por su buen corazón. Tiene -como muchas buenas películas (el cine puede enseñarnos a leer la vida)- varias posibles lecturas. Y es que la vida -todos los sucesos, las ideas,... las personas- se puede leer de diversas formas: hay quien lo ve todo negro, todo blanco o rosa; hay quien sólo ve el lado que le interesa; y quien sólo ve lo que quiere ver.

Forest Gump se puede ver, en primer lugar, como una comedia divertida. Tiene buenas dosis de humor, bien administradas desde el claroscuro de la óptica del retrasado-genial protagonista, con toques muy sensibles (humor-amor, risa-emoción -¿profunda?, ¿sensiblera?-), que conviene saber paladear -y enseñar a paladear (quizá, como todo, con el ejemplo)- de igual manera que el humor.

En segundo lugar, aunque sin abandonar el humor de la comedia que nos divierte, se puede leer como una crítica de costumbres. La ingenua mirada de Forrest sirve de contrapunto, que deja al descubierto, con ironía y humor, la seria farsa de muchas instituciones, situaciones o acontecimientos. La última historia de ese ingenuo y poderoso país es satirizada sin piedad. Y esa crítica podríamos ampliarla los estratos de cualquier sociedad:

- La familia: casi todo lo que nos cuenta-narra-predica Forrest es lo que "me decía mi mamá"; -es curiosa la influencia (para bien y para mal, aquí para bien: luego citaremos las frases más significativas) que ejerce en el bicho humano la madre-; la madre de Forrest "recibe muchas visitas de turistas"; "el Sr. Gump está de vacaciones"; el cariñoso padre de Jenny, que "la besa y acaricia mucho, como a sus hermanas"; casa apedreada y derruida, "¡hay veces que no hay suficientes piedras!"

- La autoridad: el teniente Dan en el WC y que, tras oír un atronador "somos de Alabama", les dice que si vienen de Arkansas (¿escuchamos así también nosotros?); "su hijo es diferente, tiene un coeficiente de 75, y el estado exige un 80 para entrar en la escuela", le dicen; uso ridículo de los diversos presidentes.

- El ejército: donde, "si tu única meta es hacer-lo-que-usted-mande -mi-sargento, tienes un 170 de C.I." La guerra del Vietnam: visita al presidente, enseñando sus intimidades por T.V.; fajo de cartas recibidas al volver; ping-pong ("lo puede jugar hasta un tonto"), "Ya estás licenciado. - ¿Entonces ya no puedo jugar al ping-pong?"; el helado y las piernas cortadas; en éste, quizá más que en otros apartados, es donde más aparece como mezcolanza, no demasiado didáctica, la mezcla de humor-amor-sátira-emoción.

- La economía, simbolizada en las gambas, preparadas de mil maneras en la imaginación de Bubba; "el hombre sólo necesita un poco de dinero para vivir, el resto es para presumir; como yo era millonario y me gustaba hacerlo, cortaba el césped gratis". La universidad: "después de estar cinco años, sólo jugando al fútbol, me dieron un título; Jenny fue a una universidad donde yo no podía entrar: era sólo para chicas"; "¡esos perros negros quieren entrar en la universidad con nosotros!" (esto último, como es lógico, no lo dice Forrest). La política: aparte de las, ya citadas, jocoso-festivas presentaciones de los diversos presidentes, son curiosos los comentarios de un-bien-imitado-capitalista-John-Lenon, ante su visión del comunismo en China: "No tienen posesiones propias, ni religión, ¡qué raros!"

- Y, a propósito de la religión -veremos la lectura 'espiritual' más tarde-, aparece en varios momentos la idea de un Dios que está detrás de cada cosa que pasa: tras varios intentos inútiles de pescar gambas, "había que rezar", se ve un coro de negros en una iglesia, con tintes folklóricos y un tanto irónicos (recuerda un poco -al menos en la intención- al devoto "Angelus" de Viridiana y sus pobres, en contrapunto con la ruidosa eficacia renovadora de Jorge, su primo, de momento. "¡Dónde, c., está tu Dios!", dice el teniente Dan, con el barco en medio de un gran huracán, mientras levanta el puño y grita "¡nunca podrás!" (luego dirán por T.V. que sólo se salvó ese barco). "Tiene gracia que el teniente Dan dijera eso, porque en ese momento apareció Dios; y después de aquello, pescar fue más fácil", y se ven redes descargando, una y otra vez, toneladas de gambas.
Al final de la película -lo comentamos, también aquí, al final- Forrest habla más explícitamente del tema religioso, y, por su parte, el antago-co-protagonista, convertido teniente Dan -con sus piernas cortadas, ya aceptadas-, expresa "yo espero poder caminar en el cielo".

- Por último, y dentro de la exhaustiva crítica social que es, también, Forrest Gump, es bueno fijarse detenidamente en la presentación que hace de ese amor superficial de un cierto 'sector' de la juventud, que lo vive todo de manera descomprometida, personificado en la vida de Jenny. Lo contrapone al mensaje de amor-profundidad que el film nos quiere transmitir, personificado en Forrest: además, incluso, sufrimos con Forrest que ama a Jenny -que siempre se está marchando- sin ser correspondido (es terriblemente significativo el momento en que, cuando él la recoge, la quiere salvar, ella le dice, airada "¡deja de rescatarme!").

- Así se muestran también las drogas, que llevan a no saber a dónde se va: un taxista pregunta a Jenny, cuando se marcha del lado de Forrest, "¿A dónde va huyendo? - No estoy huyendo!" En otro momento se nos muestra a Jenny en un intento de suicidio, en el que, con una mezcla de ironía, idealismo y patetismo le llega a decir al pobre Forrest -en otro, el mismo, mundo- "¿te acuerdas cuando pedimos a Dios poder volar?, ¿podré volar desde aquí?".

- También así se nos muestra 'esa' juventud que vive el sexo, que no el amor ("haz el amor y no la guerra" oíamos decir; parece que Forrest ve que la juventud no hace el amor y sí la guerra): pregunta Jenny a Forrest, la primera vez que están en intimidad (escena que puede resultar picante-despistante para los niños) "¿Has estado alguna vez con una chica? - Yo siempre me sentaba con ellas en la clase de economía doméstica... ¡Ufff! Me mareo... - Esto no lo habrás sentido en economía doméstica, tú no sabes qué es el amor" (!) Y, en otro momento importante, casi al final de la historia, pregunta Forrest tristemente: "¿Por qué no me quieres, Jenny? Yo no soy muy listo, pero sí sé lo que es el amor! - Sí te quiero." Sin embargo, aun aquí, parece querernos decir que no hay amor verdadero en Jenny, pues se acuesta con él y se vuelve a marchar, en la escena del taxista, antes citada. Termino aquí una explicitación de la crítica social, que cada uno puede ampliar cuanto quiera.

En tercer lugar, se puede hacer una lectura simbólica. El film puede ser una parábola, tan enriquecedora como capaces seamos (o nos atrevamos a ser) de profundizar: empieza y termina con una pluma "flotando en la brisa" bajo un bello fondo de cielo azul. Y en medio (de principio a fin, como leit motiv e hilo conductor) está el grito (salvador, redentor) de la niña ("mi mejor amiga,... mi única amiga; que hasta yo sé que a un amigo no se le encuentra así como así!"): "¡Corre, Cooorrrreeee!"

Cuando aún no sabemos qué va a ser de ese pobre retrasado (no aparece claro, ni quizá sea importante, qué tipo de patología le aqueja), el grito milagroso de Jenny le hace correr-volar, le libra del enemigo, se le caen los hierros (todo un símbolo de vida nueva, redención, liberación, conversión, resurrección, nuevo nacimiento, ruptura del cordón umbilical...): "No lo creerá, pero es verdad: yo, cuando corro, soy como el viento". Y, al final de la película: "Ella me hizo el mejor regalo que nadie me pudo hacer" (unos zapatos de deporte). - "Son especiales para correr", le dijo Jenny.

Podemos, a su vez, hacer dos interpretaciones de esta parábola, dos claves de traducción: una, social; y religiosa (espiritual, si se prefiere), la otra. Si en "Bienvenido, Mr. Chance" (tierna y divertida crítica social con el gran Peter Sellers) un sencillo jardinero puede llegar a ser, por una serie de malentendidos, el asesor político de la Casa Blanca, en Forrest Gump (recordemos la frase de la moribunda madre, con que empezábamos) aprendemos que "no es tonto el que nace así, sino el que hace tonterías" (¡cuánto mejor viviríamos, si distinguiéramos entre meter la pata y ser metepatas!). Veríamos que la fuerza personal, la constancia, la ilusión, la voluntad pueden enderezar (el doctor le dice "¡ya te hemos enderezado, eh!") una "columna como un interrogante" (¡toda vida lo es!: y no podemos contestar interrogantes ajenos, sino ayudar a que ellos mismos se los puedan contestar).

En varios momentos, sobre todo al final del film, Forrest nos presenta su visión de color de rosa, el resultado de su nueva vida, los nuevos cielos y la nueva tierra que su aventura ha conquistado: "Yo parloteaba y disfrutaba como un mono en un árbol: le hablaba de gambas, de ping-pong y de mamá; y hasta me enseñó a bailar. Éramos como una familia: fueron los años más felices de mi vida". Le cuenta a Jenny todo lo que ha visto y se nos muestran imágenes paradisíacas (quizá el único momento en que te das cuenta de que no está mal la fotografía, la música, el tempo de la peli): todo es bello, distinto, si se es feliz.

La metamorfosis más explícita (menos clara y queriendo insinuar demasiadas cosas, la de Jenny) es la del teniente Dan (con quien, muy sutilmente, como sin que se note, se identifica de varias formas nuestro protagonista "el teniente Dan pensaba que hay cosas que no se pueden cambiar; a él no le gustaba que le llamaran inválido, ni a mí que me llamaran idiota"): primero su jefe, humano y cercano, en Vietnam ("chicos, intentad que no os quiten de en medio"); realista y práctico al ser herido y atendido por Forrest ("¡deja de ocuparte de mí y tú lárgate!"); desesperado ("¡cada uno tiene su propio destino; yo tenía uno y tú me lo robaste! ¿Ves lo que es no poder manejar tus piernas?"); y, al final, tras su degradación -exagerada, de vino y mujeres-, quizá tocado por la ingenua e inexorable fuerza de Forrest ("¡Yo era el teniente Dan! - ¡Aún es el teniente Dan!"; "Me decidí a dar el paso. -Pero, si no tiene piernas...!"), comienza, ilusionado por fin -¿de nuevo?-, una nueva vida.

Forrest cuenta a uno de los interlocutores de su bello e ilusionado relato que el teniente Dan le llegó a decir "¡Gracias por salvarme la vida!" Aunque, medio arrepentido, añade en tono un poco más bajo: "Bueno, en realidad nunca me lo dijo; pero yo creo que hizo las paces con Dios".

Puede ser, también, significativo, el desde dónde -dentro del cómo: fluida sucesión de flash back- está contada la historia. Forrest está tranquilamente sentado, comiendo algún bombón de la caja, que es como la vida, dejando pasar autobuses, viendo pasar gente, esperando, con toda calma, a llegar, por fin, a la casa donde es esperado, -¡al fin!- por Jenny y el joven Forrest ("¿Es listo, o es ...-se señala a él mismo-?"). Casa que, paradójicamente (todo lo importante de la vida es paradoja pura y dura), está a dos pasos.

Y, por último, su lectura religioso-simbólica, espiritual. Con tonos positivos y negativos. Hay una clara -¿insinuada?- visión de Forrest como un líder espiritual -¿Jesucristo, en concreto (camiseta-sudario, por ejemplo)?, cosa que puede o no gustarnos, con lo que podemos estar o no de acuerdo-. La gente le sigue: cuando él sigue su camino, correr-volar-ser libre-amar, se le empiezan a unir otros corriendo. Le preguntan el por qué (todo tiene que tener un por qué): "Lo haces ¿por la paz mundial, por los sin hogar, por los derechos de la mujer, por los animales,...? -Tenía ganas de correr. Por algún motivo, para la gente sí tenía sentido; así que tuve compañía." Un joven le dice: "Su vida tiene un sentido. Sabe lo que hace. Ha encontrado y conoce la respuesta." "Alguien dijo que esto que yo hacía daba esperanzas a la gente. Yo no sé nada sobre esto. Y corría. - Así que ¿sólo corría? - ¡Sí!" "Estoy cansado. Creo que me voy a ir a casa." "Y, ahora, ¿nosotros qué hacemos?" dicen sus seguidores.

"Mi mamá decía que hay milagros todos los días", dice justo mientras, al correr, se le van cayendo los hierros -quizá el símbolo más expresivo, el que puede resumir toda la moraleja de Forrest Gump, como ya indicábamos antes- de las piernas. "¡Corre, corre, Forrest!", decía, gritaba, amaba Jenny. ("¡Vuela, vuela, Pablo!", predicaba, enseñaba, ilusionaba Juan Salvador Gaviota.) Nuestro líder predica que el amor hace milagros, que la comprensión da alas, la bondad llama a la suerte, Dios protege a los débiles... Y aquí también podemos poner nosotros un, tan largo como queramos -o, una vez más, nos atrevamos-, etcétera.

Es verdad que esta traducción puede encontrar muchas dificultades a la hora de transcribirla -o, incluso, de entenderla o estar de acuerdo-. Podemos recordar que, de sus interlocutores, el señor gordo se va refunfuñando "me han contado muchas bolas en mi vida; pero ninguna como ésta: ¡he estado hablando con un millonario!", mientras que la simpática viejecita le confiesa "¡es una historia tan bonita y la cuenta usted tan bien!" Igualmente hay críticos a quienes no les gusta -o les parece excesiva-. Por ejemplo, en la revista Reseña -noviembre del 94- se dice: "El Forrest, que interpreta con enorme convicción Tom Hanks, es una marioneta tocada por la suerte. En definitiva, se trata de una fantasía sobre un marginado que, inicialmente abocado al fracaso y a la soledad, resulta redimido por su bondad y su fidelidad. Tanto Jenny como el teniente Dan -personaje demasiado parecido al protagonista de Nacido el cuatro de octubre- acaban premiando la generosidad de este hombre y rindiéndose a su buen corazón. En fin, todo un cuento moral. Forrest Gump tiene el riesgo de ser sobrevalorada, al ser atractiva, divertir, atrapar con facilidad al espectador y mantener el interés a pesar de su duración." Puede parecer una película "demasiado bonita".

Me gustaría añadir un pequeño toque sobre el aspecto educativo. Por un lado, cómo se repite el "mi mamá decía". Creo que es mucha más gente de la que lo sabe o lo parece, la que todavía no ha cortado por segunda vez su cordón umbilical y sigue viviendo -a favor o en contra, sumisión o rebelión, en todo caso infructuosa y frustrantemente-, intentando vivir inconscientemente la vida de su madre -lo que ella no logró vivir o lo que quiso que nosotros lográramos-. Este segundo corte es tan necesario para vivir como el primero, pero es mucho más doloroso, tanto para la madre como para el hijo. No sé de quién es una frase terrible que sugiere mucho: "seríamos más felices, si fuéramos huérfanos."

El amor maternal -por mucha gente loado como el ejemplo paradigmático de AMOR- tiene con demasiada frecuencia connotaciones de posesión que le hacen no tener nada del amor auténtico. Y toda educación, en general, peca de directivismo y proteccionismo -por defecto de capricho o de exigencia-, que hace del educando una marioneta colgada de la madre -sea ésta cual sea: madre biológica, madre escuela, madre iglesia, madre patria, madre sociedad, madre televisión o desmadre-, con ese único punto de referencia, siempre extrínseco: siempre pendiente de cumplir, quedar bien, complacer,... a alguien de fuera. Puede sonar a trágico y psicoanalista, pero es demasiado frecuente que se persiga el ideal de la madre, que se adore al dios de la madre, que siga culpabilizando la riña de la madre. Aun cuando no exista fuera el ideal, la riña, el dios,... ¡¡¡o la madre!!!

El mismo Forrest, al tiempo que dice siempre lo que "me decía mi mamá", nos sugiere en diversas ocasiones que hay que cortar, volar, ser libres, crecer. "Yo no sé mucho de casi nada. No sé por qué unas cosas las recuerdo y otras no las recuerdo. Mi madre decía: 'Tienes que dejar el pasado, para encontrar el presente'". En general, las madres, como los educadores, decimos que queremos que nuestros hijos sean libres, que nadie les coma el coco. Pero en el fondo, pretendemos que no se dejen convencer de nadie... (¡excepto nosotros!) Incluso, si "mamá siempre decía las cosas de forma que yo las entendiera", que no es lo más frecuente.

De ahí que la labor principal de un educador tendría que ser la de hacer personas auténticamente libres -para que puedan ser responsables, hay que permitirles ser libres-, autónomas, maduras -desde la libertad interior, la autonomía y la madurez personal propias-. Intentar que el Norte principal de toda persona, la referencia de realización personal, moral, integral -incluso afectiva (!)- no esté fuera -por bueno y claro que sea-, sino dentro, en lo mejor de cada uno de nosotros mismos.

Es terriblemente significativa, la última relación de Forrest padre con Forrest hijo. (Permítaseme decir aquí -aunque ya se habrá percatado el sufrido y agotado lector- que me parece de una riqueza inmensa el cuidado guión, las formulaciones -que tan excesivamente, para una crítica normal, reproduzco- tan elaboradas y atinadas de nuestro joven, inesperado, retrasado e iluminado predicador.) Cuando llega el padre a casa, dice Jenny al niño: - "Vete a tu cuarto a jugar. - Y ¿Puedo poner la televisión? - Sí, pero ponla bajito." ¿Os habéis fijado que lo normal es que nadie (padre, profesor, jefe o superior; actual, pasado, nuestro o de nuestros hijos) diga un 'sí', sin añadir un 'pero'? (Siempre, claro está, ¡"por el bien del niño"!) Y, ¿os habéis parado a pensar en el daño que hace el que a una persona nunca le hayan dicho un 'sí' incondicional, sin exigencias, sin contrapartidas, sin miedo, sin desconfianza, sin inseguridad? Y, ¿que eso puede hacer que esa persona nunca pueda creer, imaginar o pensar que puede existir el amor gratuito, incondicional...? O sea, que para mucha gente es, de hecho, imposible amar, dejarse amar,... y entender el mensaje cristiano: "Dios es Amor".

En la última escena -¡por fin!, ¡enhorabuena, sufrido lector!- de la película, Forrest padre acompaña a Forrest hijo al autobús escolar. Le despide y le dice: "¡Oye, Forrest, no....! (una interrupción, un caer en la cuenta y una mirada de cariño) Quería decirte que te quiero. Y que estaré aquí cuando tú vuelvas."

Justo antes, se había despedido de Jenny, con la misma actitud, la de toda su vida -¿de tonto?-, de amor desinteresado: "Si me necesitas, no estaré lejos." Ante su tumba, con este legado de su gran madurez, de otra dimensión, se atreve a dudar de las ideas de su madre -por primera vez- y, en esa misma duda, nos transmite que lo de menos son las ideologías ("no se ve bien más que con el corazón; lo esencial es invisible para los ojos", que formularía Saint Exupéry, en su personal versión de Forrest Gump -¿del Evangelio? (!)-): "No sé si tendría razón mamá que decía, que cada uno tenemos nuestro propio destino o el teniente Dan, que creía que estamos flotando como en la brisa. Quizá tuvieran razón los dos: creo que pueden pasar las dos cosas al tiempo".





T U T O R Í A S O B R E A S P A N A E X (*)
-Con la ayuda de "Forrest Gump"-

POSIBLES PAUTAS PARA EL TUTOR

I - Antes de ver Forrest Gump.

1 . Introducir el tema de ASPANAEX: 22 años intentando ayudar a los disminuidos, para que puedan dar lo mejor de ellos mismos, sacar el mejor partido posible de lo que son.
2 . Motivarles a la colaboración: no podemos quedarnos indiferentes ante los que llamamos diferentes: la 'marcha' como una posibilidad de colaboración, entre otras.
3.0. Ayudarles a ver la película, como un ejercicio serio de profundización: normalmente se ven las películas como una manera de evadirse; nos quedamos en las imágenes y en las reacciones primarias que provocan en nosotros: vemos sólo lo de fuera y juzgamos sólo si nos gusta o no.
3.1. Y el cine puede enseñarnos a leer la vida. Hay mucha gente que pasa por la vida sin enterarse de lo más interesante, lo más importante: se fijan sólo en lo que se ve a primera vista, superficialmente. Una canción se puede oír sin entender la letra: nos perderíamos una parte importante. Al cine se puede ir como al recreo o como a una clase especial de vida:
3.2.1. Se puede ir a pasar el rato, a 'cachondearse' de todo, a no dejar verla a los demás, a saltar, reír, comentar...
3.2.2. Se puede ir buscando escenas 'picantes' -que las hay, aunque pocas-, frases que suenen 'raro' -y no pillar lo mejor-.
3.2.3. Sería bonito ir a ver el fondo, a aprender sobre las cosas bonitas de la vida -la asignatura más importante-.
3.3.0. La vida diaria -todos los sucesos, las ideas,... las personas- tiene muchas lecturas: hay quien lo ve todo negro, todo blanco o rosa; hay quien sólo ve el lado que le interesa; y quien sólo ve lo que quiere ver. Forrest Gump -como muchas buenas películas- tiene también varias posibles lecturas:
3.3.1. Forrest Gump se puede ver como una comedia divertida. Tiene buenas dosis de humor, bien administradas desde el claroscuro de la óptica del retrasado-genial protagonista. Y con toques de profunda sensibilidad (humor-amor, risa-emoción: (¿profunda?, ¿sensiblera?), que conviene saber paladear de igual manera que el humor. ¡Ojo con la tentación del pitorreo en los momentos de silencio tenso, de profundización, de emoción!
3.3.2. Se puede leer como una crítica de costumbres. La ingenua mirada de Forrest sirve de contrapunto que deja al descubierto muchas instituciones, situaciones o acontecimientos. La última historia de ese ingenuo y poderoso país -EE.UU.- es satirizada sin piedad (invitar a los alumnos a que vean si en nuestra vida se da algo de estas situaciones criticadas): la familia -la madre de Forrest "recibe muchas visitas de turistas"; el cariñoso padre de Jenny, que "la besa y acaricia mucho, como a sus hermanas"; casa apedreada y derruida-, la autoridad -el teniente Dan en el W.C.-, el ejército -donde, si tu única meta es "hacer-lo-que-usted-mande -mi-sargento", tienes un 170 de C.I.-, la guerra del Vietnam -visita por TV al presidente, enseñando sus intimidades; fajo de cartas; ping-pong; piernas cortadas-, visión del mundo joven -atuendos, drogas, sexo-; y podemos poner cada uno el etcétera que queramos.
3.3.3.0. Y también se puede hacer una lectura simbólica y ética. El film puede ser una parábola, tan enriquecedora como capaces seamos -o nos atrevamos a ser-: empieza y termina con una pluma "flotando en la brisa" bajo un bello fondo de cielo azul. Y en medio -como leit motiv e hilo conductor- está el grito (salvador) de la niña -"mi mejor amiga,... mi única amiga"-: "¡Corre, Cooorrrreeee!" (el amor le redime)
3.3.3.1. En la película aprendemos que "no es tonto el que nace así, sino el que hace tonterías": es muy distinto meter la pata que ser metepatas. Que la fuerza personal -la constancia, la ilusión, la voluntad- pueden enderezar una "columna como un interrogante".
3.3.3.2. (En relación con ASPANAEX) "Mi mamá decía: 'La vida es como una caja de bombones: nunca sabes lo que te va a tocar' ", dice Forrest muy al principio; y es para muchos el lema de la película. Sin embargo, la clave de la gran fábula que es Forrest Gump puede estar en la frase que le dice su madre, poco antes de morir: "Cada uno crea su propio destino: aprovecha lo que Dios te ha dado. Si Dios hubiera querido que fuéramos iguales, a todos nos habría puesto aparatos en las piernas." Y lo que le dice muy pronto: -"Tú no eres diferente de nadie. - Y mamá, ¿qué es lo normal?" Realmente, ¿sabemos qué es lo normal?
3.3.3.3. Y, por último, su lectura religioso-espiritual. Hay una presentación de Forrest como líder espiritual (se puede referir a Jesús en el ejemplo de la camiseta-sudario, por ejemplo). Se nos predica que el amor hace milagros, que la comprensión da alas, la bondad llama a la suerte, Dios protege a los débiles... Y aquí también podemos poner nosotros un, tan largo como queramos, etcétera.

II - Después de ver Forrest Gump.
1. Ampliar 1 y 2, con aplicaciones al grupo y la vida (10 minutos aproximadamente).
2. Comentar las aportaciones pedidas en 3.3.2. (15 min.).
3. Hacer un debate sobre la moraleja -3.3.3.0,1,2 y 3- (20).

(*) ASPANAEX es una asociación concreta de la ciudad que atiende a disminuidos psíquicos; en nuestro Colegio se participa en diversas campañas en su favor -como una 'marcha' en que se buscan patrocinadores-; igualmente se ha trabajado en la tutoría con los alumnos; para este trabajo está concebida esta ficha.




Para hacer alguna sugerencia: fermomugu@telefonica.net

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