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BUTACA CRÍTICA

"EL GRAN DICTADOR": Nueva York, 1940

Charles Chaplin: Inglaterra, 1889 - Suiza, 1977.



Hay dos razones por las que quiero colocar en esta 'butaca crítica' estos comentarios sobre 'El Gran Dictador', que escribí hace tiempo para un grupo de chavales. Una, que se está reponiendo en las pantallas españolas esta gran película. Otra, los comportamientos siguientes al hundimiento del 'Prestige'.

Ya se ha dicho y escrito que peor que la marea negra material que está empobreciendo mares y costas -pescados y pescadores, naturaleza y desnaturalizados-, peor es la marea negra interna, psicológica, materialista, deshumanizante.

Y, dentro de este tema de lo interior -raíz casi siempre de lo exterior-, el personal suele estar muy preocupado con 'las mareas externas': la presión que los demás nos ponen, la agresividad y violencia de la sociedad, la falta de atención que en una u otra manera todos sentimos. Cada vez estoy más convencido de que lo que realmente nos perturba y altera no es lo que nos viene de afuera, los actos de los demás, sino nuestras propias actitudes. No nos hace felices -ni desgraciados- nada que nos venga de fuera. Lo único que efectivamente nos salva o nos perjudica es lo que nosotros producimos y generamos. Si yo genero una actitud positiva, constructiva, de comprensión y amor, estoy salvado. Y, pase lo que pase, me venga lo que me venga, no se deteriorará el fondo de mi mar: siempre fecundo y regenerador. Si mi actitud es negativa, esperando la salvación de fuera, no llegaré nunca a buen puerto.

Hoy están muy de actualidad los brotes de violencia en los más diversos y variados escenarios. Y, en también muy variados y diversos foros, se oye comentar que "hay demasiada violencia en el fútbol", o "estos jóvenes son incomprensiblemente violentos", o "hay mucha violencia de género", ... Yo creo que no. No es problema de este o aquel grupo ni edad ni condición. Dice la psicología que la violencia nace de la agresividad, y ésta de la frustración, de la amargura, de la falta de satisfacción afectiva. No hay violencia sólo visible y determinada, atribuible a esta o aquella causa concreta. Hay una falta generalizada y endémica de desarrollo y crecimiento personal, que hace de la mayoría de nosotros muelles presionados que saltan al menor resquicio, agreden con cualquier excusa, exteriorizan violencia tras un suceso catalizador.

Decimos que nos importa el futuro, la juventud, la educación. Y es bueno que se intente mejorar la calidad de las estrategias educativas. Pero yo me pregunto si, con el ambiente de violencia que se respira en nuestra sociedad, es posible esperar mejoría en la sensibilidad, en la moralidad, en la humanidad de nuestros sucesores. Uno de los efectos terribles de la terrible marea negra es la destrucción enorme en el fondo de nuestros mares. Los seres vivos de esas profundidades, que son trastienda de vida en tantos aspectos, no pueden sobrevivir con tal contaminación. ¿Y nuestros niños? ¿Nos preocupa realmente el caldo de cultivo para su vulnerable desarrollo personal? ¿Podrán alimentarse afectiva y efectivamente, en ambientes tan contaminados de inhumanidad? ¿Podrán crecer con psicologías suficientemente sanas y verdaderamente humanas jerarquías de valores, respirando tanto maltrato, tanta agresividad, tanta familia rota, tanta falta de amor, afecto, atención, educación, respeto, incluso tolerancia?

Lo mío no es la política. Pero quisiera decir lo más alto que se pueda que no me gusta la manera de reaccionar de la mayoría de las personas que ocupan tribunas públicas influyentes. De una y otra clase, de uno y otro partido, de una y otra ideología, de una y otra religión. Casi nadie se ocupa de poner su esfuerzo en solucionar realmente los problemas. ¡Ni los propios!

Dentro de cada uno de nosotros hay un dictador en ciernes. Dentro de cada uno de los que no hemos entrado en la política está el mismo error que el que en los políticos se ve tan manifiestamente: ante cualquier acontecimiento, bueno o malo, desastre o gloria, abrimos el cofre de nuestros amarguras y victimismos. Pase lo que pase a nuestro alrededor, nuestro volcán interior, rebosante de angustia y resentimiento, descarga lava, quemada y quemante, que destruye todo lo que encuentra a su paso. Por fuera nieve -'como el Teide gigante'-, por dentro fuego; apariencias y comentarios de buenas formas, de quedar bien, de complacer; actitudes e intenciones negras, podridas, destructoras y contaminantes -como aquellos fariseos que Jesús califica de 'sepulcros blanqueados'-. "Consejos vendo, pero para mí no tengo", dice la sabiduría popular -¡no la 'antisocialista'!-. Y qué verdad es que "una cosa es predicar y otra dar trigo". ¡Cómo sabemos todos arreglar la vida de los demás, y qué poco cuidamos la nuestra!

Por algún lado he escrito que 'preocuparse' y 'ocuparse' suelen ser incompatibles. La mayoría de gente que se 'preocupa de ti', es fácil que no 'se ocupe' realmente de ti. Y, si te fijas, es posible que veas que tampoco se ocupa de él.

Hace tiempo oí un 'cuento' que me pareció desolador: un hombre malvado se encuentra un 'genio de la lámpara' que le ofrece un deseo. Nuestro 'mal hombre' se emociona de maldad. Poco antes de que acertara a formular su maléfico deseo, el genio le advierte: "Soy tan bueno, que cualquier cosa que pidas, además de concedértela a ti, será otorgada doblemente a todos tus familiares, amigos y vecinos." Frunce pensativo el entrecejo, y contesta iluminado el agraciado: "¡Que me quede tuerto!"

Confieso que no acabo de poder explicarme por qué me ha venido ahora a la mente este horror. Pero creo que explicita una cierta explicación a buena parte de las reacciones de demasiados protagonistas de demasiados campos de la vida: "de qué se trata que me opongo"; "qué pasa hoy, sobre lo que puedo meterme contigo"; "qué oportunidad me da aquí la vida para hundir a mis rivales".

Y es muy triste, pero ¡cuánta gente parece preocuparse más de hacer desgraciados a los otros, que de procurar ser feliz él! ¿Quizá sea porque no se han creído su derecho y posibilidad a serlo? ¿Quizá no son malos, sino enfermos? Cada vez más creo eso. Si alguien no puede vislumbrar en el horizonte real de su vida concreta la posibilidad cierta de una felicidad alcanzable, es comprensible que su objetivo no pueda ser otro que atacar, que contradecir, que demoler, que destruir. ¡Triste pero cierto!

Se suele decir que 'los políticos van a lo suyo'. Yo creo que no son sólo los políticos. Lo que pasa es que a ellos, porque están en sitios más visibles, se les ve más. Creo firmemente que los políticos no son más corruptos, los médicos más inhumanos, los curas más incoherentes ni los abogados más criminales. Ni menos: 'el hábito no hace al monje'; ni lo deshace. Creo que pasa que a cada uno le pedimos que cumpla aquello que predica. Y sí es verdad que los políticos parecen demostrar que se ocupan más de los beneficios electorales de su partido que del bien común que dicen procurar.

No sé si es demasiado simplista: suelo decir que lo mejor que yo puedo hacer por el mundo, por la humanidad, por mi familia, por mi gente, por mis amigos es intentar ser yo auténtico. Coherente, libre, maduro, sincero. Eso me hará ser feliz. Y contagiaré felicidad . Y, repito que puede parecer simplista, pero creo que todo lo demás es perder el tiempo. Mi padre, andaluz humano y bonachón, solía decir con mucha gracia: "Qué tendrá la política, que lo mejor del mundo es la madre; le añades política, ¡y sale la suegra!" Algo se me ha debido de pegar.

Claro está que, si soy estudiante, estudiaré bien. Si soy padre de familia, educaré bien, daré buen ejemplo y trasmitiré a mis hijos ilusión y bonhomía. Si soy profesor, médico, fontanero o político, seré una persona que merece la pena y lo intentaré hacer lo mejor posible. Repito con frecuencia una frase de Antonio Blay: "Voy a intentar levarme bien conmigo; los demás también saldrán ganando." Si yo soy honrado, coherente, feliz, seré yo el primer beneficiado y, al mismo tiempo, será mi mejor contribución al bien de la humanidad. Y, no sé si desde una excesiva vanidad, imagino que Charles Spencer Chaplin, con esta obra de arte, quiso decir algo parecido.

Pongo a continuación el documento que elaboré para que un grupo de alumnos pudiera profundizar en la visión de 'EL GRAN DICTADOR': el discurso del final de la película, una buena parte de un sugerente artículo del presidente del 'Movimiento contra la Intolerancia', y unas preguntas para ayudar a la reflexión.

‘El discurso final’ del barbero judío, 1940.

“Lo siento; pero yo no quiero ser emperador. Ése no es mi oficio. No quiero gobernar ni conquistar a nadie. Sino ayudar a todos, si fuera posible; judíos y gentiles, blancos o negros.

Tenemos que ayudarnos unos a otros. Los seres humanos somos así. Queremos hacer felices a los demás, no hacerlos desgraciados. No queremos odiar ni despreciar a nadie. En este mundo hay sitio para todos. La buena tierra es rica, y puede alimentar a todos los seres.

El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las almas. Ha levantado barreras de odio; nos ha empujado hacia la miseria y las matanzas. Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado nosotros. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos; nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado y sentimos muy poco. Más que máquinas, necesitamos humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura. Sin esas cualidades, la vida será violenta y se perderá todo.

Los aviones y la radio nos hacen sentirnos más cercanos. La verdadera naturaleza de esos inventos exige bondad humana; exige la hermandad universal que nos una a todos nosotros.

Ahora mismo mi voz llega a millones de personas en todo el mundo; a millones de desesperados , hombres, mujeres, niños; víctimas de un sistema que hace torturar seres humanos y encarcelar a seres inocentes. A los que pueden oírme les digo: "¡No desesperéis!" La desdicha que ha caído sobre nosotros no es más que la pasajera codicia y la amargura de hombres que temen el verdadero avance del progreso humano. Los hombres que odian desaparecerán y caerán los dictadores; el poder que le arrebataron al pueblo ha de retornar al pueblo. Y así, mientras el hombre exista, la libertad no perecerá.

¡Soldados! ¡No os rindáis a esos hombres que en realidad os desprecian y os esclavizan, que reglamentan vuestras vidas y os dicen lo que tenéis que hacer, que pensar y que sentir! ¡Que os comen el cerebro, que os tratan como a ganado y que os utilizan como carne de cañón! No os entreguéis a esos individuos inhumanos, hombres máquina que tienen máquinas en su cerebro y en su corazón! ¡Vosotros no sois máquinas! ¿No sois ganado! ¡Sois hombres! ¡Y con el amor de la humanidad en vuestros corazones! ¡No al odio! ¡Sólo odian los que no pueden amar y los inhumanos!

¡Soldados! ¡No luchéis por la esclavitud, sino por la libertad! En el capítulo diecisiete de San Lucas se lee: “El Reino de Dios está dentro del hombre.” No de un solo hombre o de un grupo de hombres, sino de todos los hombres. Está en vosotros. ¡Vosotros, el pueblo, tenéis el poder, el poder de crear máquinas! ¡El poder de crear felicidad! Vosotros, el pueblo, tenéis el poder de hacer esta vida libre y hermosa; de convertirla en una maravillosa aventura. ¡En nombre de la democracia, utilicemos ese poder, actuando todos unidos! Luchemos por un mundo nuevo; un mundo justo que a todos asegure la oportunidad de trabajo, que dé futuro a los jóvenes y protección a los viejos.

Con la promesa de tales cosas es como esas fieras han escalado al poder. Pero, ¡sólo engañan y mienten! ¡No cumplen lo que prometen! ¡Jamás lo cumplirán! Los Dictadores se hacen libres ellos, sin embargo esclavizan al pueblo. ¡Luchemos ahora nosotros para hacer realidad lo prometido; todos a luchar por la libertad del mundo entero, para derribar barreras, para derribar la ambición, el odio y la intolerancia! ¡Luchemos por el mundo de la razón, un mundo en que la ciencia y el progreso auténtico nos conduzcan a todos a la felicidad! ¡Soldados, en nombre de la democracia, debemos unirnos todos!”



En enero de 2001 Esteban Ibarra, presidente del 'Movimiento contra la Intolerancia' escribe:

“En cuanto actitud personal podríamos conceptuar la Intolerancia como todo comportamiento o manifestación que viola, denigra o invita a vulnerar la dignidad y derechos fundamentales del ser humano, una disposición mental desde donde brotan conductas o actitudes de rechazo hacia las personas, grupos sociales y culturales diferentes, dificultando las relaciones humanas.

Cuando se transforma en algo colectivo o institucionalizado, la Intolerancia socava la convivencia, los principios democráticos y supone una amenaza sobre la paz mundial. Tiene en el racismo, la xenofobia, la discriminación de grupos sociales, el antisemitismo y el extremismo religioso, el sexismo y la homofobia, en el totalitarismo, fascismo e integrismo fundamentalista, en los ultranacionalismos agresivos, entre otras manifestaciones, sus expresiones más crueles que van ligadas a situaciones de odio, marginación, segregación y violencia.

Al terrorismo de siempre se le han añadido nuevos fenómenos de violencia, brutalidad o terror muy capilarizados socialmente, como los que practican jóvenes irredentos ultranacionalistas, neonazis skin, extremistas ideológicos o simplemente camorristas pandilleros urbanos, dando lugar a expresiones que, aunque sean minoritarias, indudablemente tienen capacidad para romper el clima de convivencia, sembrar el miedo y generar una gran alarma social.

En contraste con este peligro, vivimos en una sociedad que no se prepara suficientemente para defender la libertad y los derechos fundamentales, ni para asumir responsabilidades de solidaridad; por el contrario esta sociedad disculpa, cuando no facilita, el aprendizaje e interiorización de conductas discriminatorias, excluyentes y violentas en una vida cotidiana marcada por la competitividad agresiva, el egoísmo insolidario y la subalternidad de la diferencia.

Ante el rebrote de los tiranos, de los envilecidos que aspiran a laminar de la tierra a los distintos, de los criminales que afirman la muerte de los que no piensan como ellos, ante la vulneración de la dignidad humana, aquí y ahora, el Movimiento contra la Intolerancia nos convoca al debate: al debate moral, político y social, a reaccionar con valentía cívica, a construir una sociedad de solidaridad y tolerancia, a levantar un hábitat que no permita peleas fratricidas ni fanatismos; nos invita no sólo a la condena, sino al necesario compromiso en el trabajo por la Paz y la Libertad, los Derechos Humanos y la profundización de la Democracia. Y, mientras lo logramos, nos anima a permanecer siempre al lado de las víctimas con el recuerdo, la evocación, la memoria, sin archivar nunca la injusticia, en actitud de vigilancia y en la conciencia de que quien olvida su historia está condenado a repetirla.”

ALGUNAS PISTAS PARA COMENTAR LA PELÍCULA EN GRUPO

  • Características comunes a todo dictador.

  • Detalles en la película que las pintan –gestos, actitudes, frases, cosas, ambientes...

  • ¿Conoces actualmente o has oído hablar de algún dictador? Semejanzas con Hinkel.

  • ¿Conoces personas -o tú mismo- que tienen ‘madera’ de dictador –que lo serían si pudieran o si les dejaran: en casa, en pandilla, en clase ...?

  • Diferencias entre la vida del palacio y la del ghetto: detalles del film en que se destaca.

  • Diferencias de interpretación -y de carácter- entre el Charlot dictador y Charlot barbero.

  • Similitudes y diferencias entre Hinkel y Hitler (“Hinkel es Hitler, reducido a su esencia y privado de su existencia”, diría Chaplin.)..

  • ¿Te parece ‘El gran Dictador’ un alegato antibelicista, antimilitarista, antifanatista, ...?

  • Analiza la oportunidad de la crítica a Hitler en 1940. ¿Qué estaba sucediendo y qué se podía prever?

  • Pensamientos del discurso final que habría que seguir denunciando hoy.

  • Frases con las que estarías más de acuerdo.

  • Compáralo con el escrito del presidente del 'Movimiento contra la Intolerancia'.

  • La película de Charlot puede tener coincidencias con ‘La vida es bella’; ¿cuáles ves tú?

  • ‘El gran Dictador’ es la primera película ‘no muda’ de Chaplin (‘El circo’, 1928, ‘Luces de la ciudad’, 1931, y ‘Tiempos modernos’, 1936 -'su mejor película'-, ya era sonora, aunque sólo con música, sonidos y algunas voces); ¿cómo crees que resulta la experiencia?; ¿los diálogos le quitan fuerza expresiva?

  • “La comedia debe ser real como la vida misma”, dice Charles Chaplin. ¿Crees que aquí se cumple su teoría -ambientes y personajes resultan realistas y creíbles- o las caricaturas son excesivas?

  • ¿El ritmo -el ‘tempo’- de la película te parece acertado o te ha resultado lenta y larga?

  • ¿Cómo calificarías el humor de este film: genial, divertido, ocurrente, gracioso, soso, vulgar, ...?

  • Describe los momentos de mejor humor, los ‘gags’ que más te han llegado.

  • Analiza los de mayor sensibilidad y hondura humana.

  • Interpreta algunos detalles concretos: Cañón Berta, ‘bala loca’, la Venus de hoy, el Pensador de mañana, jaula de periquitos, afeitado con la ‘marcha húngara’ nº 5 de Brahms, danza con el globo del mundo, arengas y gritos, micrófonos móviles, ...




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